
Algunas mañanas despierto contigo
Y me hablas,
Cuentas cuentos,
Cielos,
Dibujas naves en mis sábanas y acomodas mis almohadas.
Yo te veo calladito,
Como un niño hipnotizado por la promesa en los pezones de su madre
Como un felino al acecho
Como un incesante vidrio roto
Así veo tu peinarte, vestirte, lavarte, pintarte, calzarte, comerte
Fina, punzante, plumífera.
Se dibujan ojos boca cruz nariz piedra mano.
Me digo:
Tus ojos en las mañanas son como el fondo del océano al que te arrojas para no reír, para no llorar. Quién nadara contigo.
Preguntas:
¿Cómo dormiste?
–No me miras más –
Respondo:
Con una pierna entre tus piernas, con una mano entre tus manos, con la cabeza entre tus senos y el corazón nadando en trazos.
–No te miro más –
Tu cuerpo redondeado en caderas abultadas se mueve con lentitud pesando pasos, silbando para sus adentros. Tu rostro infranqueable se hace calma y vuelves a mi cama.
Me miras:
Seremos canto de luciérnaga
Seremos el olor del alba
Seremos espejo ventana, abrazo risa, infinito amor de cabeza, seremos cerro sol, piel corazón, corazón corazón, treinta y tres estrellas nocturnas, seremos agua y ampolla, seremos nosotros y más.
Me miras me dices me miras me tocas me miras me dices me miras me tocas palabras en corazón
En la cama mirándonos
echados de costado sobre un hombro
con la cabeza en la misma almohada
con una mano acariciándonos
rascándonos
mirándonos.
Nuestros cuerpos blancos, desnudos, lentos, nuestros.
Es de mañana muy temprano y te ves bella, deseosa.
En tu rostro se dibujan muchos nombres, muchos Otros.
Es mañana aún y te ves más bella.
De pronto: Aire turbio.
Iluso trato frenéticamente de aferrarme a tu piel a ti
de esconderme en tus ojos
de comerme tu carne
iluso yo
sigo y sigo
arañando tus rincones
tejiendo tu pelo con el mío.
Ayer lo mismo que hoy.
Escucho tu voz y no sé quién habla, no sé quién eres
Te veo en las mañanas al despertar
Y tú no estas
Contigo algunas mañanas sin ti
Te veo.
Cae telón.
FIN
