domingo, 13 de abril de 2008

Al borde del hoyo.

Delirios amarillos, delirios rojos.

Cuerpo soy

amarillos y rojos

amarillos y rojos

arden y se abren poros

arden y se abren rojo.

Estrepitosa caída del que no supo qué hacer.

Delirio

rojo fuego amarillo.

Estrepitosa caída del que no supo dónde estar.

Cuerpo soy

amarillo, rojo.

Arden las manos ceniza

caen desde tus cerros

miradas tiernas

de fundamentos inquisidores

claridad enceguecedora

azul remoto

amarillos cuerpos

rojo cuerpo.

Llama de fuego

llama color

llama que es azul, como tú.


Cuando el vacío se vuelve presencia,

las hojas cantan y las brujas salen.

1 comentario:

H.K.Michael Ayala Alva dijo...

Me gustó el ritmo del poema, aunque algo indefinido pues oscila entre la descripción y el simbolismo. De repente es un estilo que intenta innovar fusionando los dos conceptos literarios